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En el caso de los aspersores, no nos preocupa tanto donde caerá
la última gota, si no cuanto podemos espaciarlos de modo que aún sigan
cumpliendo su función eficazmente . Para ello en todas las hojas de
especificaciones técnicas, además de las tablas de rendimientos, se
proporcionan unos marcos de trabajo recomendados para el material, tanto para
las presiones como de los alcances.
Estos son los dos puntos principales que debemos barajar a la
hora de hacer un proyecto de riego. Nos aseguraremos de que cada aspersor
funcione a su presión adecuada y que se halle separado del resto al
espaciamiento recomendado. Esta y no otra es la clave del éxito.
Un aspersor funcionando a la presión adecuada, demanda una
cierta cantidad de agua, un caudal determinado. Por tanto deberemos hacer un
buen estudio y cálculo hidráulico para que la cantidad de agua de que
disponemos sea capaz de alimentar adecuadamente a cada aspersor.

El fabricante proporciona unas tablas con unos alcances,
normalmente las medidas del radio. Pues bien vamos a ver, en base a estas
distancias, como los tendremos que espaciar. Vamos a solaparlos. Las
explicación para solapar es las siguientes
En todos los aparatos de riego, sobre todo en los de tipo
"chorro" (aspersores de turbina o de impacto). No se puede obtener un
reparto uniforme de agua a lo largo de todo el chorro; lógicamente el máximo
de agua se encuentra junto al aspersor y va disminuyendo progresivamente a
medida que nos alejamos de el.

El reparto de agua también esta en función de la presión de
salida que tenga esta en la boquilla del aparato.

Cabría pensar que si un aspersor alcanza un radio de 10 m, el
siguiente aspersor podría colocarse a 20 m de distancia, circunstancia que es
totalmente errónea, ya que el perfil del suelo mojado sería como se indica en
la primera imagen de la figura anterior.
Para paliar este inconveniente y obtener un buen reparto es
necesario prever un gran recubrimiento de los chorros; a este condicionante se
le denomina solape, y merced a él se consigue que los triángulos de la figura
anterior se conviertan en rectángulos, aportando de esta forma igual cantidad
de agua en todos los puntos.
En el riego por aspersión,
y basándonos en que es una instalación fija, el solape o recubrimiento debe
ser del 100%; esto significa que un aparato moje a otro. En el ejemplo anterior,
el aspersor de 10 m deberá estar a otros 10 m de distancia del siguiente,
cumpliéndose así con la exigencia de solapar al 100%.
En los difusores,
al ser aparatos que no giran, el reparto es bastante más uniforme que el de los
aspersores; no obstante hay que tener en cuenta que, debido a su fabricación y
diseño, en un radio de 0,50 m a su alrededor, apenas si cae agua, circunstancia
que exige también solapar al 100%.
En cualquier diseño de instalación de riegos en parques o
jardines habrá que atenerse a lo anteriormente explicado, pero haciendo la
salvedad de que es aconsejable que un aparato moje a otro y "no" que
un aparato reciba el chorro de varios, pues la intensidad de lluvia puede ser
muy alta.
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