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Las razones que nos llevan a la instalación de un sistema
automático de riego son las siguientes: Ahorro de agua.
1)
Ahorro de agua.
2) Ahorro de energía.
3) Ahorro de mano de obra.
4) Mayor uniformidad en el reparto del agua.
5) Mayor versatilidad y flexibilidad.
El riego mediante la utilización de bocas de riego
si bien supone una menor inversión, sus inconvenientes no le hacen
recomendable. Estos son:
1) Riego muy impreciso.
2) Requiere mucha mano de obra.
3) Consumo excesivo de agua.
4) Provoca arrastres y escorrentías.
5) Provoca daños por impacto en las plantaciones
6) Hay grandes perdidas por evaporación
Una instalación de riego automático no se debe realizar al
azar. Para que desarrolle correctamente una función, hace falta ciertas
precauciones en el estudio de la instalación.
Esta ayuda tiene por objeto hacer ver las bases necesarias para
proyectar una instalación de riego con el mayor rendimiento y aprovechamiento
con un coste de ejecución y mantenimiento mínimo.
Por supuesto, estas reglas no son fijas, hace falta adaptar el
proyecto a su ambiente natural (lugar, clima, plantación, tipo de suelo,
pendientes, disponibilidad en acometida, es decir caudal y presión, tiempo de
riego disponible, etc).
Un sistema de riego automático integrado esta compuesto e
varios elementos que deben ser calculados y dimensionados correctamente.
Estos elementos son:
- Aparatos de riego (aspersores, difusores, goteo, etc.)
- Válvulas automáticas
- Programador
- Tubería de alimentación y de distribución.
- Red auxiliar de bocas de riego.
- Grupo de bombeo (en caso de ser necesario)
- Obra civil (arquetas, zanjas, paso de caminos, etc).
Si alguno de estos elementos están mal dimensionados, el
conjunto de la instalación no funcionara correctamente.
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