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Para el diseño del sistema de riego
se han considerado los siguientes criterios:
1.- La red de distribución y aspersión
se trazará preferentemente próxima a los caminos, cursos de agua y contorno de
la parcela.
2.- La red principal de riego se
procurará que atraviese lo menos posible las calles del campo, y en su caso lo
hará por la zona que reciba un menor juego.
3.- Procurar la mayor
continuidad de los riegos (relación inversa entre el gasto de bombeo y el número
de horas de funcionamiento).
4.- La diferencia de presión de
los aspersores alimentados por el mismo ramal no será superior al 20% de la
presión nominal o la indicada por el fabricante (criterio de proyecto de
Christiansen).
5.- Trazado geométrico de la
red, ajustado a los límites físicos. El tendido de los ramales seguirá
aproximadamente las curvas de nivel, con algún desnivel para compensar las pérdidas
de carga por rozamiento.
6.- El número de aspersores por
postura se aproximará al medio y será lo menos variado posible, se tenderá a
dividir la superficie de riego en paralelogramos.
7.- Equilibrio óptimo entre pérdidas
de carga y diferencias de elevación, la altura de elevación está determinada
por el ramal más desfavorables y en el resto se controlará el exceso de presión.
8.- En el caso de pendientes muy
acusadas se emplearán reguladores de presión.
9.- Las bocas o tomas de riego
vienen definidas por las necesidades de la superficie a regar, estando excluida
la presencia de bocas de riego en el interior de los greens y tees.
10.- El riego por aspersión es
el que mejor se adapta a pendientes pronunciadas e irregulares.
11.- Se empleará sistemas
automatizados y fijos, al requerir una menor mano de obra.
12.- La cobertura total se
beneficia de un mallado más o menos parcial, además el sistema de mallado
garantiza el riego del campo incluso con averías en cualquier tramo de la
instalación, por lo que es recomendado en la construcción de campos de golf.
13.- Se emplearán aspersores de
tipo emergente al ser zonas abiertas al paso de público.
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