elRiego.com


Información Técnica Técnicas de riego Riego por goteo subterráneo Características del sistema

 

 

Riego subterráneo es aquel en el que los laterales porta-emisores están enterrados en el suelo a una determinada profundidad, entre 5 y 50 cm dependiendo de las características del cultivo (profundidad del sistema radicular) y de las características del suelo (capilaridad).  En suelos arenosos trabajaremos a profundidades menores que en suelos arcillosos.  En cultivos de hortalizas con sistema radicular superficial enterraremos ligeramente los laterales, mientras que en cultivos leñosos podemos sobrepasar los 50 cm. Por otra parte, la instalación puede permanecer durante años o recogerse e instalarse en cada cultivo.  

Actualmente disponemos en el mercado de goteros y tuberías con gotero integrado con calidad suficiente para garantizar su funcionamiento correcto y fiable en cualquier circunstancia y esto es algo que podemos contrastar diariamente con las innumerables instalaciones que podemos visitar. Los goteros autocompensantes permiten obtener una mayor uniformidad de riego. 

El sistema debe ser adaptado y diseñado según las características propias del cultivo y el lugar donde se va a desarrollar. Teniendo en cuenta también aspectos como la mecanización y otros.   

VENTAJAS

¿Que razones son las que nos impulsan a plantearnos la molestia de enterrar las tuberías porta-emisores?. Es decir, ¿ qué ventajas son las que apreciamos en el sistema?. Lógicamente son muchas e importantes, lo que esta provocando la rápida expansión de este sistema.   

- Ahorro de personal y equipos en el manejo.

- Mayor duración de las instalaciones.  que no se dañan por la acción de las radiaciones solares y sufren menos ataques.

- Aumento de la eficiencia del riego.  Por el hecho de estar enterrados los emisores evitamos que el agua este en la superficie del suelo expuesta a la evaporación, es decir, mejor distribución del agua, menor escorrentía, mayor uniformidad. Además está más cerca de las raíces que absorben el agua necesaria para el crecimiento de las plantas, frecuentemente podemos ver en los riegos localizados superficiales el agua desplazándose fuera de la zona próxima a las plantas. El incremento en eficiencia en relación con los riegos localizados superficiales es muy variable dependiendo de la aplicación que se trate y el sistema con el que se compare.

- Mejor asimilación de nutrientes. En el caso de elementos poco móviles como el fósforo o potasio los ponemos a disposición de la raíz. También se dan niveles de lixiviación de nutrientes menores. En cualquier caso siempre es aconsejable el empleo de soluciones nutritivas equilibradas que se dosifican de forma continua. 

Las ventajas mencionadas producen una reacción positiva en el cultivo incrementando los rendimientos obtenidos a través de una disminución de las situaciones de estrés.

- Disminución de la presencia de malas hierbas.  La superficie del suelo se mantiene seca y por lo tanto la germinación de semillas de malas hierbas disminuye considerablemente.  Repercute directamente en ahorro de herbicidas y mano de obra.

- Disminución de enfermedades fúngicas.  Evitamos la humedad en la base de la planta, en hortalizas de hoja como lechuga, apio etc. evitamos mojar las hojas de la base.  Además, podemos aplicar fungicidas sistémicos a través del sistema de riego incrementando su eficacia.

- Facilita las labores del suelo. En cultivos que requieren escardas o laboreos superficiales del suelo eliminamos el obstáculo de la línea porta-goteros superficial.  Incluso en cultivos hortícolas, si enterramos a cierta profundidad las líneas porta-goteros, podemos labrar y preparar el suelo para el próximo cultivo varias veces con el consiguiente ahorro. Cuando la operación de enterrar las líneas portagoteros es muy sencilla, realizándose con un arado topo o con un dispositivo incorporado en el apero empleado para conformar las banquetas de cultivo.

- Permite el empleo de aguas residuales depuradas en determinadas aplicaciones.  En jardines y céspedes podemos emplear aguas depuradas sin la molestia de malos olores, salvando los problemas higiénicos. Esta circunstancia ofrece unas posibilidades de desarrollo enormes, habiéndose desarrollado líneas comerciales exclusivas para esta aplicación por diferentes fabricantes de goteros.

- Evitamos problemas de vandalismo y mejoramos la duración de las tuberías. Es obvio que al estar enterradas las tuberías están mucho más protegidas de las agresiones y del sol.

 

INCONVENIENTES.

- En zonas con poca lluvia, se pueden acumular sales en la superficie, perjudicando la germinación del cultivo siguiente.

- Necesidad de riegos de preemergencia.

- Dificultad en localizar fugas y averias.

- Existe poca actividad radicular en la superficie, por lo que los abonos de poca movilidad (potasio, fósforo) se deben aplicar obligatoriamente por fertirrigación.

Pero el principal inconveniente, con gran diferencia, es la obturación de los goteros, con el agravante de que el problema no se detecta hasta que sus efectos son muy aparentes, generalmente por sequía de las plantas afectadas.

La obturación puede producirse por las partículas que lleva el agua de riego o por agentes externos: el suelo que rodea los goteros o las raicillas de las plantas.

En cuanto a la obturación por partículas transportadas por agua, el fenómeno es el mismo que en riego convencional, pero dada la gravedad del problema, obliga a extremar las medidas preventivas, con filtrados muy perfectos y costosos y tratamientos  muy frecuentes y bien controlados. Es recomendable la utilización de goteros autolimpiantes, porque, aunque esta denominación sea algo exagerada, su riesgo de obturación siempre será menor que en los demás goteros. 

La obturación por agentes externos se combate de dos formas:

1- La debida a partículas de suelo, mediante un blindado especial de los goteros.

2- La provocada por las raicillas, mediante el empleo de herbicidas

El herbicida que se ha utilizado con mas éxito ha sido el treflan, cuyo compuesto activo es la trefluralina. Los componentes de este grupo se adhieren rápidamente a las partículas del suelo, por lo que no son lavados por la propia agua del suelo, permaneciendo en las proximidades del gotero. Además no se descompone por el contacto con el agua. Los herbicidas nitrogenados impiden el crecimiento de las raíces secundarias, sin dañar las raíces principales ya existentes, en consecuencia, no perjudican a los cultivos y evita que las raicillas de estos o de las malas hierbas obturen los goteros.

El producto se aplica con el agua de riego, en la que se disuelve fácilmente. Su color amarillo facilita el seguimiento de la operación. Se utilizan los mismos equipos de aplicación de abonos: inyectores, tanques, etc. La dosis normal es de 0,20 a 0,25 cm3 por goteo. Como cualquier herbicida nitrogenado la trifluralina se volatiliza con una velocidad que depende de la temperatura y la humedad. Por esa razón, el tratamiento debe aplicarse cada 5 ó 6 meses. 

 

[ÍNDICE]