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Aunque
razones técnicas justifican que lo ideal es no regar en las horas de máxima
radiación solar, también es cierto que cuando se trata de la conservación de
zonas verdes públicas o privadas de gran extensión, sin una infraestructura de
riego por aspersión o semiautomatizada, donde el desarrollo de la labor del
riego supone una gran carga de trabajo, está justificado el riego a cualquier
hora del día, evitando las horas de máxima radiación solar, para optimizar os
recursos humanos y, ello sin correr riesgos que puedan ser irreversibles para
una pradera.
La
manera mas racional de realizar los riegos, es desarrollar los mismos a primeras
hora de la mañana o del anochecer.
El
por que de estas horas, se justifica:
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Según el desarrollo biológico de la planta , se sabe que la función
clorofílica es mucho mas intensa a primeras horas de la mañana y, según se
intensifica el calor, éste cierra los estomas de las hojas y frena el
intercambio de gaseoso así como el contenido de anhídrido carbónico
atmosférico, a mas intensidad de fotosíntesis mayores requerimientos de
recursos hídricos.
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Cuando se riega por la noche o al atardecer, se evitan pérdidas por
evaporación a l no existir radiaciones solares, se dispone de mayor presión en
la red de riego y se provoca una humedad ambiental que es favorable en el
desarrollo vegetativo del césped, y de las plantas en general.
Si
disponemos de una red de riego por aspersión automatizada, en los meses de estío
es conveniente programar el turno de riego, dos veces al día, uno a primera
hora de la mañana y otro a última de la tarde, con aproximadamente un 50% de
la dosis de riego cada vez.
Si
nos vemos obligados a regar a lo largo de toda la jornada laboral, debemos
evitar regar en las horas centrales del día, y debemos ser conscientes de que:
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Se producen pérdidas de agua por evaporación.
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La intensidad del viento es mayor en pleno día y ello puede dar origen a un
riego no homogéneo.
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En situaciones extremas de humedad relativa muy baja, temperaturas muy altas y
vientos cálidos, los rayos solares pueden producir el "efecto lupa" y
causar quemaduras en la vegetación existente.
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El césped compuesto por especies sensibles a ataques de hongos podemos
facilitar su desarrollo.
Las
frecuencias de riego varían básicamente según el tipo de césped, especies
que lo componen, suelo, época del año y climatología de la zona.

Un
césped nuevo de reciente implantación requiere riegos frecuentes y poco
copiosos, y en un césped consolidado los riegos pueden darse mas copiosos
(mayor duración) y menos frecuentes.
Como
norma general, un césped implantado en un suelo de textura franca, en una zona
de climatología continental (frío en invierno y calor en verano) y que tiene
unas necesidades hídricas máximas de 6/6 l/m2/día en los meses de julio y
agosto, requiere de las siguientes frecuencias según época del año.
INVIERNO:
Solo
riegos de apoyo o mantenimiento cada 20-25 días, si la lluvia no es suficiente
o el césped muestra necesidad.
PRIMAVERA:
En
los meses de marzo, abril y mayo se darán los riegos en días alternos.
VERANO:
Los meses de junio, julio y agosto requieren riego diario, aumentando el tiempo
de riego según se incrementa el calor.
OTOÑO:
El mes de Septiembre, sobre todo en la primera quincena de Septiembre, requiere
normalmente riegos con la misma frecuencia que el mes de junio.
En
el resto de los meses de otoño, se regará con frecuencia de dos veces por
semana e interrumpiendo los mismos según la frecuencia de lluvias otoñales.
ÉPOCA: MAYO-SEPTIEMBRE:
Se prolonga o adelanta en función de:
* Heladas.
* Pisoteo.
* Golpes de calor.
* Capacidad de retención del suelo.
Aumentar la frecuencia implica:
* Descenso en el crecimiento.
* Desarrollo superficial de raíces.
* Debilidad general de la planta.
* Mayor sensibilidad a cambios climáticos.
* Descenso de la calidad del cultivo.
MOMENTO DEL RIEGO:
Verano: Para evitar la evaporación regar por la noche o a
primera hora de la mañana.
Primavera-Otoño: En las horas centrales siempre y cuando la radiación solar no
sea excesiva.
Riegos antiheladas: Antes de la bajada de temperaturas.
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