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En ocasiones, y sobre todo en zonas donde las
heladas son escasas, de corta duración y de no excesiva magnitud, puede ser
interesante aplicar un riego "a manta" antes de la llegada de las
bajas temperaturas.
Este riego aumenta la capacidad calorífica del
suelo gracias al elevado calor específico del agua. Este tipo de riegos solo se
aconseja en terrenos muy llanos y con suelos poco permeables. En suelo arenosos,
la superficie se seca pronto y además, debido al aumento de la conductividad en
estado húmedo, la irradiación nocturna de calor puede ser muy importante.
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