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Para determinar en que debe detenerse el
funcionamiento de la instalación y dar por terminada la aplicación del riego
antihelada, se admiten dos posibilidades:
- Continuar regando hasta que todo el hielo
formado sobre los vegetales se haya fundido. Esto se producirá unas horas después
de la salida del sol cuando las temperaturas ambientales son bastante
superiores a 0 ºC.
- El anterior modo de actuación es seguro
pero algunos autores creen que no es necesario actuar asi y se puede, en
casi todos los casos, darse por terminada la aplicación del riego en el
momento en que el termómetro de ambiente situado fuera de la parcela
protegida muestre una marcha ascendente de temperaturas y alcance 0 ºC, aun
cuando no se haya fundido el hielo.
En efecto es posible actuar según el segundo
criterio, ya que la marcha ascendente de las temperaturas impedirá la helada,
pero también se ha comprobado que que en las ocasiones en las que las
diferencias de temperaturas entre el termómetro húmedo y seco es muy
grande, han podido producirse daños debido a la evaporación del agua. Como
consecuencia cuando se observe que la marcha ascendente de las temperaturas es
muy lenta y que el aire está muy seco (gran diferencia de temperaturas entre
los termómetros húmedo y seco) se debe continuar regando hasta que las
temperaturas sean francamente positivas o se funda el hielo. Si se observa que
las temperaturas llevan una marcha francamente ascendente (superior a 2 ºC por
hora) y la humedad relativa es alta, puede darse por terminada la defensa en el
momento en que el termómetro ambiente alcance los 0ºC.
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