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Es
positiva la utilización de retentores de agua, sobre todo cuando se trata de
nuevas plantaciones en climas de régimen pluviométrico bajo, que no van a
tener un mantenimiento de riegos periódicos.
Los
retentores de agua son copolímeros reticulados con sal sódica o
potásica que, debido a su estructura reticulada tridimensional así como la
capacidad de hidratación de sus grupos carboxilos, absorben reversiblemente
agua y los nutrientes disueltos en ella.
Absorben
normalmente hasta 400 veces su propio peso, por ello mejoran la capacidad del
suelo para retener agua y nutrientes, con el consiguiente ahorro de riegos y
abonados.
En
el mercado se presentan con diferentes granulometrías desde < 0,2 hasta 2
mm.
Se
aplica mezclado con la tierra en la proporción de 2 kg de producto por m3 de
tierra, hay que mezclar bien y no sobrepasar la dosis, pues se da el caso de
levantar el cepellón y dejarlo al descubierto, si se sobrepasa la dosis una vez
que el producto aumenta su volumen.
Otros
retenedores de agua son de origen natural (diatomitas calcinadas a 900ºC), que absorben
el agua de lluvia o del riego, y la restituyen en función de las necesidades de
la planta.
El
origen es la "tierra de diatomeas" denominación geológica de los
constituyentes naturales de diatomeas y arcillas.
Los
esqueletos de diatomeas tienen un número elevado de tubos capilares. La
capilaridad de estos tubos confieren a la "Tierra de Diatomeas" su
alto poder de absorción: En estado seco, deshidratado, esta "tierra"
esta llena de aire estancado dentro de sus tubos, de aquí su alto poder
calorífico. LA estructura capilar de la "Tierra de Diatomeas" explica
la amplia superficie y poca densidad que posee: 475 kg/m3.
Su
poder absorbente y desabsorbente es aproximadamente de dos litros de agua por
kilo de "Tierra de Diatomeas". Los microgránulos no se deforman.
Se
emplean en la ejecución de campos de deportes incorporando de 6 a 15 litros/m2,
mezclados con los diez primeros centímetros de espesor del suelo. En los
céspedes ornamentales se utilizan dosis de 10 l/m2 incorporándolos en los 10
primeros cm superficiales.
Para
la plantación de árboles y arbustos hay que mezclar un 30% de tierra de diatomeas
con un 70% de tierra vegetal o terreno de asiento.
En
los parterres de flores se recomiendan dosis de 20 l/m2 incorporándose en los
10 primeros cm superficiales.
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