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El
sistema formado por el suelo y el cultivo tiene unos aportes y unas salidas de
agua. Sin tener en cuenta el riego, estas cantidades no son iguales, por lo que
el contenido de humedad del suelo irá cambiando, quedando de manifiesto el
papel del suelo como almacen de agua.
Las
entradas de agua pueden ser debidas a la lluvia (LL) o al riego (R). Por su
parte, las salidas de agua se deberán a la evapotranspiración (ETP), la escorrentía
(S) y la filtración profunda (Fp).
Se
considera un sistema de riego bien diseñado aquel cuya escorrentía y
filtración profunda es cero. De esta forma , la cantidad de agua que necesita
el cultivo y se ha de aportar con el riego
o "Necesidades netas de riego (Nm)" corresponderán con la
diferencia entre la cantidad de agua que el conjunto suelo-planta
pierde (la evapotranspiración) y el agua que se aporta de forma natural (la
lluvia).
Esta
cantidad de agua, expresada en altura de lámina de agua por metro cuadrado de
superficie de suelo, se denomina lámina de agua requerida.
Por ejemplo, una lámina de agua requerida de 50 milímetros de agua
corresponderá a:
50
milimetros = 0,05 metros = 0,05 m3/m2 = 50 litros/m2
= 500.000 litrso/ha= 500 m3/ha.
Pero
no todo el agua que aportamos al suelo es aprovechada por la planta (parte se
pierde por escorrentía, filtración profunda. Definimos la "Eficiencia
de aplicación del riego" al porcentaje de agua que aprovechan
las raíces con respecto del total aplicada. Su valor es diferente para cada
método de riego, aspersión, superficie, riego localizado y dentro de cada uno
de ellos distinto según cada sistema. A titulo orientativo exponemos los
siguientes valores:
En
riego localizado los valores más frecuentes se sitúan próximos al 90%.
Por
lo tanto conociendo la eficiencia de aplicación se pueden determinar las necesidaes
brutas (Nb), o sea, la cantidad real de agua que ha de aplicarse
durante el riego para satisfacer las necesidades netas de riego.. Se calculan
utilizando una fórmula muy simple:
A
la lámina de agua que supone la cantidad de agua aportada con las necesidades
de riego brutas se llama lámina aplicada.
En
el caso en que haya que destinar una cantidad para el lavado de sales, las
necesidades de riego brutas se calcularán teniendo en cuenta dicha cantidad.
Así, ha de conocerse el valor de las necesidades de lavado y transformarlas en fracción
de lavado (simplemente dividiendo por 100).
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