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En
la programación del riego vamos a determinar cuando se ha de regar y cuanta
agua aplicar. Para esto es imprescindible conocer las características del
cultivo, las características físicas del suelo y las condiciones climáticas
de la zona. Con la programación del riego podemos perseguir una maximización
de la producción, de la calidad de los productos, ahorro de abonos, de agua
etc.
La
influencia del cultivo y su estado fenológico es importante ya que las
necesidades hídricas dependerán del tipo de planta y de su estado de
desarrollo. A si mismo, las raíces de un cultivo ocupan distintas profundidades
en función de la fase de desarrollo con lo que la cantidad de agua en distintas
zonas debe variar acorde con el crecimiento. Atendiendo al tipo de suelo
tendremos distintas capacidades para retener agua por lo que las estrategias de
riego serán diferentes. A esto añadimos que las necesidades varían mucho en
función del clima, la radiación solar, el viento, la precipitación, etc. por
lo que se hace necesario conocer las características climáticas de la zona y
del cultivo para programar adecuadamente los riegos.
Todo
esto es aplicable a todos los cultivos si bien algunos de ellos requieren
prácticas de riego especiales. También hay que tener en cuenta las
características específicas que un suelo pudiera tener (por ejemplo la
presencia de patógenos). Por la gran variedad de casos que pueden presentarse,
se desarrollará a continuación una programación genérica sin atender a casos
particulares. Sin embargo es preciso tener en cuenta que la practica del riego
no es algo independiente sino que esta íntimamente ligada al resto de las
prácticas de cultivo en que este se desarrolla.
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