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Vamos a determinar el momento más idóneo para
regar, estableciendo la cantidad de agua a aplicar de forma que se obtenga una
eficiencia de aplicación aceptable y se consiga una buena producción y calidad
de cultivo.
En el riego localizado, la importancia del
suelo como almacén o reserva de agua para el cultivo es mucho menor que en el
riego por superficie o aspersión. En estos casos se aporta el agua que cubra
las necesidades diarias del cultivo, y no se permite que el agua se almacene en
el agua en el suelo y vaya liberando poco a poco el agua. El agricultor sólo
tiene que establecer el tiempo de riego necesario para aportar las necesidades
brutas de riego.
Para calcular el tiempo de riego debemos
conocer:
- Necesidades brutas de riego.
- Distancia entre emisores.
- Distancia entre laterales.
- Caudal de los emisores.
A partir de aquí aplicamos la expresión

En número de emisores por m2 se calcula muy fácilmente
si conocemos la distancia entre los emisores y la distancia entre la tuberías
laterales.

Algunos cultivos como zanahorias,
remolacha de mesa, clavel, rosal, etc se cultivan en las llamadas banquetas o
mesillas. En estos casos la separación entre las tuberías laterales no es
uniforme. Para calcular el número de emisores por m2, distribuimos los
laterales como si tuvieran separaciones uniformes contando con la anchura de la
banqueta y del pasillo.


Otra forma de programar los riegos
es mediante la toma de medidas indirectas del contenido del agua del suelo
mediante la utilización de tensiómetros. Suelen instalarse por parejas, uno en
la zona de las raíces (para detectar la escasez de agua cuando se produce) y
otro por debajo de ella (para detectar la infiltración profunda que nos estará
indicando que se esta produciendo un exceso).

Al ser medidas indirectas del
contenido del agua, usaremos los tensiómetros con precaución. Su uso solo es
completamente fiable en suelos arenosos y homogéneos. En cualquier caso nos
indican cuando regar pero no cuanto regar.
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