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Los problemas que se derivan de una mala
uniformidad se traducen en un mal reparto de agua y abonos, encontrándonos con
plantas encharcadas y otras deficitarias, plantas con exceso de nutrientes con
riesgos de fitotoxicidad y/o quemado, derroche de abonos y otras carentes de
ellos. Habrá una alteración del desarrollo del cultivo y por tanto de la
producción.
Para evaluar la uniformidad de un sistema de
riego, elegiremos la unidad más representativa de la instalación, que será
aquella de tamaño medio, con pendientes que representen la media de la
instalación, que esté situada a ser posible en la zona central de la
instalación y cuyos laterales tengan una longitud media. Sería conveniente
tomar también la unidad que presente las condiciones más desfavorables, es
decir la más alejada o la más cercana al cabezal, con los laterales o
terciarías mas largas y con las mayores pendientes.
Una vez escogida la unidad mas representativa,
escogemos la subunidad también más representativa, que será en donde
realicemos la evaluación.
En primer lugar determinamos el coeficiente de
uniformidad en la subunidad elegida y posteriormente en la unidad de riego.
Si la unidad es poco uniforme, realizaremos la
evaluación en todas ellas.
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