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Una instalación de riego localizado debe
funcionar correctamente a lo largo del tiempo. El mantenimiento de una
instalación se hace necesario para que la duración de los componentes que
forman parte de ella sea la máxima posible y para que la uniformidad y la
eficiencia del agua aplicada no disminuya con el paso del tiempo.
Un buen mantenimiento implica la puesta a punto
de todos los componentes de la instalación antes del inicio de la temporada de
riego, así como la revisión y evaluación de los mismos durante la campaña y
cuando ésta finalice.
Uno de los principales problemas del riego
localizado es la obturación de los emisores, lo que ocasiona una pérdida de
uniformidad y en consecuencia un desarrollo poco homogéneo del cultivo, que se
traduce finalmente en una disminución de la producción. Por esto, además de
un buen mantenimiento del sistema de riego, es muy importante prevenir las
obturaciones de los emisores y de los demás elementos con secciones de paso del
agua muy pequeñas, como filtros de malla y de anillas, ya que existe el peligro
de que se produzcan depósitos de partículas orgánicas, minerales, sales, etc,
que impidan el paso del agua.
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