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Este
método de riego facilita un ahorro importante de agua. El mayor o menor ahorro
se fundamenta en general en:
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La
posibilidad de controlar fácilmente la lámina de agua aplicada.
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La
reducción de la evaporación directa.
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La
ausencia de escorrentía.
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El
aumento de la uniformidad de aplicación, al reducir la filtración profunda
o percolación.
Para
que estas ventajas sean efectivas, es preciso que los componentes tengan un
diseño adecuado y los materiales con que están fabricados sean de buena
calidad. De no ser así, la inversión realizada en la instalación no
producirá ventajas sustanciales.
La
aplicación localizada y frecuente de agua evita en muchos casos el daño por
salinidad en las plantas, ya que las sales se encuentran muy poco concentradas
en la zona de actividad de las raíces. De hecho las sales se concentran en
zonas no accesibles por las raíces de las plantas, mientras que se mantienen
diluidas en las zonas de actividad radicular. Esta es la razón por la que el
riego localizado es la única posibilidad de riego para cultivos sensibles a
aguas de mala calidad.
Dado
que solo se moja una parte del suelo, se consigue reducir la infestación por
malas hierbas y se hace mas simple su control. Sin embargo, es necesario
realizar un seguimiento de la aparición de malas hierbas en la zona de suelo
humedecida, principalmente cuando el cultivo está en fase de crecimiento o en
fase juvenil. Por otro lado, puede haber un ahorro en las labores de cultivo, ya
que en las zonas secas no crecerán malas hierbas.
Las
instalaciones de riego localizado no solo permiten aplicar el agua a los
cultivos, si no que ofrecen la posibilidad de aportar fertilizantes y otros
productos fitosanitarios (insecticidas, fungicidas, etc.). En este caso es el
agua la que se encarga de hacer llegar los fertilizantes hasta las raíces de la
planta, bien de forma continuada o intermitente. Para que esta técnica sea
eficaz es indispensable disponer de un sistema de riego bien diseñado y con
buenos materiales con objeto de aplicar el agua con alta uniformidad. Esto
permitirá suministrar la misma dosis de abono en todos los puntos, cubriendo
así sus necesidades, evitando pérdidas innecesarias y reduciendo los efectos
medioambientales negativos.
Otra
ventaja de tipo económico que alcanza valores importantes con este tipo de
riego, es la reducción de la mano de obra en la aplicación de agua en la
parcela. Además, la aplicación localizada del agua supone que prácticas como
la eliminación de malas hierbas, tratamientos manuales, poda, recolección,
etc. No se vean dificultadas por el riego. De esta forma el calendario de
labores no tiene por que modificarse por el riego. En cultivos frutales u
hortícolas, donde con frecuencia la recolección ha de adaptarse a la demanda
de los mercados, puede resultar especialmente importante la no interferencia de
l riego en la recolección.
La
uniformidad en el reparto del agua en el riego localizado depende principalmente
del diseño hidráulico de la red y no de las características del suelo ni de
las condiciones climáticas (especialmente el viento), dando en general buena
uniformidad de aplicación para pequeñas diferencias de presión que puedan
ocurrir en la red. La eficiencia de aplicación del agua puede ser elevada si el
diseño y el manejo son correctos.
La
inversión inicial en este tipo de riego suele ser elevada, y su coste depende
del cultivo, de la modalidad de riego elegida, de la cantidad del agua de riego
y su exigencia en filtrado, del equipo de fertirrigación, del grado de
automatización de la instalación, etc. La buena elección de equipos repercute
en una disminución de costes de mano de obra y mantenimiento, ya que, por
ejemplo, un buen equipo de filtrado reducirá la posibilidad de obturaciones en
la red y la frecuencia de operaciones de mantenimiento y por tanto se reducirán
los costes del sistema.
En
el riego localizado hay que prestar interés especial en el mantenimiento de la
red, debido fundamentalmente a la obstrucción de emisores. Por este motivo el
agua debe ser siempre filtrada, recomendándose un estricto control para que no
se dificulte la aplicación correcta tanto del agua y del abono como de otros
productos fitosanitarios. Si los problemas de obstrucción no son detectados con
rapidez, pueden ocasionarse serios perjuicios en el cultivo y disminuciones en
la producción.
En
este tipo de riego no es necesaria la nivelación el terreno, y es muy adecuado
para los cultivos en línea y poco recomendad para cultivos que ocupan toda la
superficie del terreno, como por ejemplo la alfalfa.
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